Desde Sa Boleda hasta el parking en donde se puede dejar el coche para iniciar la excursión a pie hay una distancia de 24 km y hay que prever aproximadamente 28 minutos. El parking está en el kilómetro 7,4 de la carretera Ma-3331.
En este punto se encuentra el cartel que señala el inicio de la ascensión hasta la ermita de Betlem y un mapa de senderos y caminos de montaña de la zona del Parc Natural de Llevant. Desde este punto hasta la Ermita hay que prever aproximadamente una hora. El camino tiene una dificultad media y se puede hacer con niños a partir de 5 años.
A medida que se asciende, estas son las vistas que se van observando. A los pocos minutos de marcha, a la izquierda se pasa junto a las casas de la «possessió» de Betlem en estado de semi-ruina y abandono.
Hasta prácticamente hace 20 años la sierra de Llevant lamentablemente fue objeto de infinitos incendios forestales debido a la quema de los carrizales, «càrrtix» en mallorquín y nombre científico «Ampelodesmos mauritanica», para pasto de ovejas y cabras. De ahí su aspecto más árido y agreste y la escasa presencia de masas boscosas.
La sierra de Llevant se caracteriza por la presencia de unas pequeñas palmeras autóctonas de la isla, llamadas en mallorquín «garballó». Su nombre científico es «chamaerops humilis». Sus hojas son la base de la industria artesanal de la palma, «llata» en mallorquín, y se usa para hacer cestos, sombreros, etc. En el castillo de Capdepera hay un pequeño museo dedicado esta actividad artesanal.
Unos 50 metros antes de llegar a la ermita se pasa por la fuente de na Bernadeta, la cual proporcionaba agua a la ermita y al molino de agua, levantado entorno el siglo XIX. En la fuente hay un abrevadero rectangular, y en el lateral derecho una capilla de bóveda con bancos en sus tres laterales y con imágenes religiosas en su interior.
La Ermita de Betlem está situada en la sierra de Llevant, en las tierras de la antigua alquería musulmana de Binialgorfa. Fue fundada en 1805 por miembros de la comunidad eremítica de San Honorato de Randa y de la Trinidad de Valldemossa. Esta comunidad se asentó en este lugar gracias a la donación, por parte de la familia Morei, de una pequeña extensión de tierra que contenía los restos de una antigua torre de defensa y una almazara.
En la parte trasera de la ermita se puede tomar un sendero de montaña que discurre entre carrizales y que tras no más de 10 minutos de marcha llega a un antiguo observatorio de vigilancia militar. Desde allí se pueden obtener unas espléndidas imágenes de la Bahía de Alcudia.
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