La ciudad de Alcudia, ubicada entre las bahías de Alcudia y Pollensa, y a tan sólo 18 km de Sa Boleda, se halla en un  enclave estratégico sobre el que han florecido diversas culturas y civilizaciones. En la época romana, los restos de la ciudad de Pollentia evocan un esplendoroso pasado en el que Alcudia, además de ser la capital administrativa de la isla, también era el puerto desde el que se comerciaba con vino y aceite de oliva hacia el resto del Imperio.

La importancia estratégica de Alcudia perdurará durante buena parte de la Edad Media, y junto con Palma, será, hasta bien entrado el siglo XIX, uno de los escasos núcleos de población de la isla abiertos al Mediterráneo, fuente de riqueza y comercio, pero también un medio hostil en el que abundan los ataques de corsarios y la piratería, prueba de ello es el saqueo turco de Ciutadella (Menorca) en 1558.


La construcción del recinto amurallado se inicia en el siglo XIII (1298) y no concluye hasta mediados del siglo XIV (1360). La Corona de Mallorca, bajo los auspicios del rey Jaume II, emprendió su edificación con una doble finalidad: defender la propia población y dotar al noreste de la isla de un lugar seguro en caso de ataque exterior.

Uno de los atractivos de la muralla medieval son sus puertas de acceso. Originariamente eran tres, la «Porta des Moll o de Xara», la «Porta de Mallorca o de Sant Sebastià» y la «Porta de la Vila Roja», de la que hoy sólo se conserva el puente de acceso y foso circundante. No podemos dejar de fotografiarnos junto a la puerta de Mallorca (las dos torres unidas por el gran portal de arco) o la «Porta des Moll», que no está unida a murallas y que nos muestra el rastrillo o la verja levadiza original.

La puerta de «Mallorca o de Sant Sebastià» era la que comunicaba la ciudad de Alcudia con el camino real de Ciutat de Mallorca. Presenta dos torres exentas atadas por un gran matacán coronado con almenas y un escudo de la ciudad del s. XVII. La puerta del Moll o de Xara, presenta una estructura diferente: sus dos torres están unidas por un cuerpo de guardia con una pequeña ventana. En el gran portal de arco de medio punto se aprecia aún el rastrillo que la cerraba.

A finales del s.XVI se inicia la construcción de un segundo recinto amurallado, que con forma de estrella rodeaba la ciudad dotándola de bastiones de escasa altura; de su estructura apenas se conserva el baluarte de Sant Ferran en cuyo interior encontramos la plaza de toros.
        
El «Camí de Ronda» recorre la parte interior del recinto fortificado, siendo posible desde hace unos años acceder en algunos de sus tramos a lo alto de las murallas, lo cual nos depara unas interesantes vistas del pueblo y de la «Serra de Tramuntana».

Desde la «Porta de Mallorca» y la «Porta de Moll» podemos acceder al casco antiguo a través de sendas calles peatonales, el «Carrer Major» y el «Carrer del Moll», donde las tiendas nos ofrecen sus esmerados productos. Siguiéndolas llegamos a la plaza, en pleno centro de la villa, donde se halla el ayuntamiento y agradables terrazas que nos permiten disfrutar de un merecido descanso o una animada cena si optamos por visitar la ciudad al atardecer.
A lo largo de todo el centro histórico se encuentran numerosos ejemplos de «casals», casas señoriales, que durante el siglo XVI sufrieron transformaciones importantes especialmente en sus fachadas para adecuarse a los nuevos gustos estilísticos. Destacan la Biblioteca de “Ca’n Torró”, en un casal mallorquín de estilo medieval restaurado en 1989, «Ca’n Fondo» o «Ca’n Castells» (actualmente Sede del Archivo Histórico y Sala de Exposiciones). En cualquier caso, nos encantará fijarnos en estas fachadas señoriales y sus ventanas renacentistas, que abundan en Alcudia.
 
Otros puntos de interés son el Museo Monográfico de Pollentia que alberga la colección de piezas halladas en la ciudad romana, y la Iglesia de Sant Jaume, situada en el mismo lado de la muralla medieval, ocupa el solar donde se construyó la primitiva del siglo XVI. Esta construcción ligada a la historia de la villa originariamente tenía una apariencia de fortificación (sobre su cubierta se llevaban a cabo las tareas de vigilancia). Su estructura formaba parte de la muralla y sólo presentaba una abertura hacia el interior del pueblo. Junto a la iglesia, el Museo Parroquial ofrece una interesante muestra de arte religioso con piezas de escultura, pintura, sillares y casullas de otras épocas.


El mercado de Alcudia es uno de los más importantes de la isla por su ambiente y la gran cantidad de productos en venta. Se celebra los martes y domingos entre las 8:30 y 13:30, durante estas horas la tranquilidad de sus callejuelas se transforma en el bullicio y ajetreo propio de la gente por lo que es recomendable visitarlo temprano para evitar las aglomeraciones, especialmente en la época estival. En él podremos encontrar innumerables productos, desde frutas o verduras hasta los más diversos recuerdos o prendas de vestir. Lo encontraremos junto al casco histórico en la zona aledaña a la muralla.

 

 

 

 

Mapa desde Sa Boleda hasta Alcudia


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