La finca pública de «Son Real», con una superficie de 395 hectáreas, es un tesoro natural e histórico que concentra importantes restos arqueológicos, etnológicos y naturales, que hacen de ella un gran museo al aire libre y a tan solo 10 km de Sa Boleda.
 
Ubicada en plena bahía de Alcudia, entre los núcleos costeros de Ca’n Picafort y Son Serra de Marina, abarca casi 5 km de costa y playas vírgenes, ideales para paseos durante todo el año y baños en verano.
Su amplia variedad de ecosistemas hacen de «Son Real» un enclave único:  extensos pinares con savinas, la garriga o monte bajo especialmente adaptada a la sequedad estival, las pequeñas albuferas o zonas húmedas de las desembocaduras de los torrentes donde encuentran cobijo un gran número de aves migratorias, o los sistemas dunares y los ecosistemas marinos de roca.

«Son Real» es una Mallorca en miniatura que ha sido habitada desde la prehistoria hasta la actualidad. Se pueden encontrar restos de la cultura pretalayótica (4.000 aC), de la cultura talayótica (3.000 aC), de la romana, de la islámica y de la medieval. Sus cementerios prehistóricos o necrópolis situados en «S’Illot de’s Porros» y en la «Punta des Fenicis» son dos de las más importantes referencias del patrimonio arqueológico de Baleares.

El acceso a la finca y sus múltiples rutas se puede abordar desde cualquiera de los dos extremos de su línea costera, los enclaves turísticos de Ca’n Picafort y Son Serra de Marina. Otra alternativa que recomendamos es llegar hasta el conjunto arquitectónico que conforman las casas de «Son Real», junto a la carretera de Alcudia a Artá, donde hay habilitados un centro de interpretación y un aparcamiento. Tras superar un cercado dedicado a la cría del «porc negre» (cerdo negro mallorquín), variedad de cerdo autóctono, un camino de aproximadamente 1,7 km nos lleva hasta la costa, en las proximidades de la necrópolis de la «Punta des Fenicis».

En la propia web de la finca de «Son Real» se puede encontrar más información y un mapa con detalle de las rutas que se pueden seguir desde el centro de interpretación. Realmente es una visita que aconsejamos, tanto por su proximidad a Sa Boleda, como por su valor histórico, cultural y paisajístico. Sus playas vírgenes son realmente hermosas, de un azul intenso y siempre bañadas por una brisa que las hace refrescantes. Incluso los días soleados de invierno constituyen un marco incomparable para un bonito paseo y respirar historia y naturaleza. 

¡Quién sabe cuántas cosas ha visto pasar esta costa a lo largo de miles de años? Monumentos funerarios, desembarcos de conquistadores y piratas, naufragios, contrabando y hasta la caída de un fragmento de meteorito.

 

El animal emblemático de la finca es la tortuga mediterránea, de coloración muy intensa, amarilla y negra, es un animal ectodermo que disminuyen casi totalmente su actividad durante el periodo invernal. En verano suelen estar activas por la mañana y por la tarde, mientras que por el mediodía se refugian del calor solar. Se trata de una especie protegida cuya posesión esta penalizada. Encontramos además, entre otras especies, martas, conejos, erizos, tórtolas, perdices, lechuzas, ranas y serpientes de agua. El hermoso halcón de Eleonora frecuenta los bosques a finales de verano y principios de otoño.

Para los amantes de la ornitología y avistamiento de aves, «Son Real» ofrece un entorno excepcional. En su extremo norte «Son Real» limita con la desembocadura del torrente de «Son Bauló» o «Acequia Real», el mismo que pasa por Sa Boleda. En su extremo sur limita con la desembocadura del torrente de «Son Real». Ambos humedales son el hábitat de numerosas especies tanto permanentes como migratorias.

Sa Boleda y «Son Real» tienen mucha historia en común. Ambas son dos «possessions» emblemáticas del municipio de Santa Margalida en torno a las cuales se movió durante siglos la economía agraria y rural de la isla de Mallorca hasta la llegada del turismo. En las dos propiedades hay asentamientos con más de 5.000 años de antigüedad y en el siglo XVII ambas fueron propiedad de la misma familia, los Font-Belloto. En el siglo XIX una rama de nuestra familia tuvo arrendada toda la finca de «Son Real» durante dos generaciones y media y se ocupó de su gestión agrícola y ganadera. Sabemos que el higueral que todavía subsiste y que tiene más de 180 años fue mandado plantar por un tatarabuelo nuestro.

«Son Real» está abierto al público todos los días dentro de los horarios establecidos (abril a septiembre de 10:00 a 19:00 y octubre a marzo de 10:00 a 17:00) y el acceso a la finca y el parking para vehículos son gratuitos. En el centro de interpretación abierto 9:00 a 16:00 de lunes a viernes ofrece un audiovisual que sirve de interesante guía de la finca, de la historia y de los valores arqueológicos, etnológicos y ecológicos de «Son Real».


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