Finales de agosto y principios de septiembre es la época del año en que se recoge la almendra de Mallorca.
 
El almendro (Prunus amygdalus var. dulcis) es un árbol que se adapta muy bien al clima mediterráneo y que a finales de enero, principios de febrero y durante aproximadamente tres semanas cubre la isla de Mallorca con sus flores blancas y rosadas. La flor del almendro en Mallorca es todo un espectáculo visual que merece la pena ser visto y es una mundialmente conocida tarjeta de presentación de la isla.
 
La almendra es una fruta de unos 10-15 g formada por dos cáscaras, una exterior, blanda y otra interior dura. En el interior está la semilla, blanca por dentro, comestible y muy sabrosa, recubierta por un tegumento fino de color marrón.

 
Se cree que el origen del almendro está en las regiones montañosas de Asia Central. Su cultivo en el Meditarráneo viene de la antigüedad y fueron los romanos quienes lo implantaron en Mallorca.
 
Las plantaciones masivas de almendros arrancan en el siglo XVIII y más aun en el siglo XIX cuando la plaga de la filoxera obliga a arrancar viñas.
 
En general la almendra mallorquina ha sido cultivada en terrenos marginales, ganados a garrigas y marinas, y con varias variedades a la vez, motivo de la baja productividad de este cultivo, pero ha dado lugar a un producto muy poco homogéneo y muy sabroso a la vez.
 
La almendra es un alimento muy completo y nutritivo. Al tener bajo contenido en agua concentra extraordinariamente las fracciones nutritivas y energía (550 kcal/100 g). Aporta tantas proteínas (20%)  como la carne o el pescado y además de buena calidad y alto valor biológico. Aporta lípidos (hasta un 60%) formados por ácidos grasos insaturados que no provocan colesterol. El contenido de azúcar es moderado y el de fibra es elevado. También aporta muchos minerales como potasio, fósforo, magnesio, calcio y hierro y vitaminas.
 
La almendra se puede consumir directamente: natural, tostada, frita.
Además, la almendra es un ingrediente básico de la cocina mallorquina, picada sirve para acompañar platos de carne y pescado. También es la base de muchos dulces y postres como son el «gató», el helado de almendra, las garrapiñadas, los turrones o la leche de almendra.
 
Las variedades más cultivadas en Mallorca son «marcona», «vivot», «ponç», «ferragnès», «guarin», «jordi»,…
 
La conservación con la cáscara dura en lugar seco alcanza los 8-10 meses. Una vez fuera de la cáscara debe conservarse herméticamente cerrada y sin aire para evitar su deterioro.